«Hay un desajuste entre la tecnología y el humanismo, nos falta conciencia crítica»

«Hay un desajuste entre la tecnología y el humanismo, nos falta conciencia crítica»

Roberto Fernández Iglesias, de 73 años, es fraile dominico nacido en Sama de Langreo. Se fue a misiones. Vive en Quito (Ecuador) desde 1973, con estancias para formarse en Buenos Aires y Friburgo. Fue profesor de Teología Moral en la Pontificia Universidad Católica de Ecuador, en Quito. Está jubilado, aunque se mantiene en constante actividad acompañando a una amplia red de ecuatorianos, desde las clases bajas a las élites del país, que lo tienen como consejero y sacerdote de cabecera. De vez en cuando pasa temporadas en Oviedo. «Con toda esta actividad absorbes muchos dramas y Oviedo para mí es una ciudad terapéutica que me sirve para desconectar y descansar». Nació en una familia relacionada con la minería y no especialmente religiosa –«Mi padre era oficinista en Carbones Asturianos, en Ciaño»– y entró en la orden de Santo Domingo «atraído sobre todo por su vinculación con la gente. Un superior nuestro, el padre Bruno Cadoré, médico pediatra, decía que nuestra tarea era crear espacios de encuentro de la gente con Dios y de Dios con la gente». Además, siendo asturiano, hacerse dominico parecía cosa natural, dada la gran presencia de frailes de la región en la Orden de Predicadores. «Unamuno lo decía: todo dominico es asturiano mientras no se demuestre lo contrario».