No fue el padre Damien Karras, de «El exorcista», ni tampoco se trataba de expulsar el demonio de ningún cuerpo. Fue el padre Miguel Elías Alderete Garrido, el nuevo párroco de Llaranes-El Pozón, quien ayer inició su encomienda pastoral exorcizando a sus parroquianos y sus viviendas. Era el exorcismo de San Benito, explicó, muy habitual en su Argentina natal, pero que generó un gran revuelo en sus «dominios espirituales».

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