Una se consuela con la máxima de que nunca es tarde para aprender y considera que la única manera de mantenerse en formato asimilable a la juventud perdida es conservando la curiosidad sin que formen callo las desilusiones ni en el alma, más fácil porque entra en juego la voluntad, ni en el cuerpo, más difícil porque es duro luchar contra la naturaleza.
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