Al doctor Miguel Ángel Martín le encargaron hace tres décadas un primer análisis de unos huesos que, tras su inspección, resultaron ser los restos mortales de una mujer joven, pero nada más. La Guardia Civil los había descubierto medio sepultados y removidos por las alimañas en 1995, bajo cal viva, en una casa «tenebrosa» de Barros, en el concejo de Langreo, cinco años después de su desaparición. «No pudimos identificarlos», cuenta el médico.

Publicado enOtros Última Hora