Finales de junio ha sido, una vez más, la fecha elegida para celebrar nuestro querido fin de semana dedicado a la música indie, el festival Vetusta Suena, el Vesu. Una programación que el año pasado tuvo que reinventarse moviendo parte de su programa a Bueño y que celebró en los Jardines de la Rodriga su célebre sesión vermú. Me encantó el concepto de anfiteatro natural, un vergel gótico iluminado a golpe de pildorazos pop.

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