En los corrillos de la política y en las barras de las tascas se hacen chistes sobre las joyas aparecidas en una caja fuerte del despacho de Zapatero durante los registros policiales. Tranquilos: en principio no se trata de la dote de la zarina de Rusia, ni del ajuar infinito de la suegra previsora. Digamos que el hallazgo no brilla tanto como para deslumbrar al Kremlin, pero tampoco parece bisutería de mercadillo.
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