La PAU puede ser una prueba necesaria y útil, pero, tal como está diseñada actualmente, no garantiza que todos los estudiantes sean evaluados en condiciones equivalentes. Solo será realmente justa si adopta una serie de cambios. Entre otros, la doble corrección desde el inicio y la formación específica de los evaluadores. Así lo defiende la profesora Judit Ruiz-Lázaro, vicedecana de Innovación e Investigación de la facultad de Educación de la UNED, a partir de los resultados de una investigación publicada la semana pasada.

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