El piloñés Javier Espina Coya siente una curiosa fascinación por los hórreos y paneras, una pasión que no sorprende al saber que su pueblo natal, Espinaréu, alberga la mayor concentración de estas emblemáticas construcciones asturianas. Tras jubilarse, comenzó a dedicar su tiempo libre a una singular afición: crear maquetas que rinden homenaje a este valioso legado histórico y arquitectónico.

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