El albergue Cano Mata Vigil no da abasto para atender a todas las personas sin hogar que acuden a pedir ayuda al servicio municipal gestionado por Cáritas Diocesana. En lo que va de año ya han pasado por el albergue más de 1.400 personas diferentes, unos números que ya superan los registros de 2024 (1.378 en los doce meses) y que son dramáticos si se tiene en cuenta que 2023 se cerró con 908 beneficiarios. «Cada vez hay más personas que necesitan ayuda. La verdad es que estamos desbordados», señala Zoraida Sienra, responsable del programa de Cáritas Diocesana que atiende a personas sin hogar.

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