La educación pública asturiana vivió ayer una protesta «histórica» que se empezó a fraguar hace ya unas cuantas semanas. La gota que colmó el vaso fue la eliminación por parte de la Consejería de la jornada reducida en los meses de junio y septiembre para poder ofrecer el servicio de comedor. Esto implica que los docentes deberán asumir una hora lectiva más, que antes dedicaban a preparar documentos, a las evaluaciones y al trabajo administrativo del final y principio de curso. Ahora, al verse obligados a atender a alumnos entre las 13.00 y las 14.00 horas deberán sacar tiempo en otros momentos para esas labores burocráticas. «Se impuso», clamaron ayer los profesores. Y de esa «imposición» del Principado brotaron las paros que, como ayer, se repetirán el día 5 para quienes sigan las convocatorias de CC OO, UGT y SUATEA. Por su parte, ANPE ha convocado protestas de una hora para los días 9 y 13 de junio. CSIF ha convocado una huelga indefinida hasta final del curso cuatro jornadas por semana. Las principales reivindicaciones de los trabajadores son:

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