Desde clásicos como un apropiado saneamiento o el mantenimiento de los caminos a planes de movilidad para un transporte público eficaz o medidas en pro de la seguridad. En esas latitudes están las peticiones del movimiento vecinal de la zona rural gijonesa, ante el inminente comienzo de un nuevo curso político. Deseosos de que se agilice el proceso para consensuar las rutas de Emtusa que darán servicio a la trama rural, los líderes vecinales abogan por no relajarse en materia de seguridad pese a la instalación de las 49 cámaras de vigilancia. «Querríamos más presencia policial para disuadir de robos y carreras ilegales», asegura Miguel Llanos, presidente de la Federación de asociaciones de vecinos rurales «Les Caseríes». Las reivindicaciones engarzan en un objetivo común: que las administraciones no dejen de lado a las parroquias. «Es muy triste que en algunas no haya saneamiento; es una petición muy antigua», señala Llanos, también líder vecinal de La Pedrera.

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