Con el aborto no se juega

Sin que haya actualmente una razón o motivación social que lo justifique, ha saltado de nuevo a la palestra la cuestión del aborto. Es común la opinión en los medios de comunicación que se trata de una cortina de humo para desviar el foco de atención de las calamidades que, día a día, agobian al gobierno. Se pretende dominar la agenda política y, sobre todo polarizar todavía más la sociedad. No se puede trivializar una cuestión que afecta a la vida humana y que se ha llevado por delante 106.172 seres humanos el pasado 2024. Utilizarlo para cambalaches políticos es amoral. Desconcierta que una mayoría de los jóvenes, más del 50 % lo disculpen con facilidad, a pesar de que la ciencia cada vez es más rigurosa en afirmar la realidad de una vida humana desde las primeras semanas de la gestación. Es difícil negarlo y por eso el engaño del lenguaje, de aborto, que significa «ab-ortus»= «sin nacimiento» a «interrupción voluntaria del embarazo». Estamos en la batalla del lenguaje que, según se dice, el que la gana, gana también «la guerra de las ideas».