Como si llovería

Como si llovería

Leo: «Langreo contratará olfateadores para rastrear el foco del mal olor en las calles». Morir aprendiendo: un servidor ignoraba que existiera un oficio con ese nombre y cuyo desempeño exigiese oler con ahínco y persistentemente. No sabía que una plataforma de emisión en continuo (uséase, de streaming) exhibiese una serie ucrania (o ucraniana); tampoco que hubiese olfateadores profesionales de axilas; ni siquiera que hasta la NASA tuviera un buen puñado de olfateadores en su nómina. Yo que fui hiperósmico y hoy me veo reducido a la anosmia pude haberme ganado fortunas olfateando flatulencias en China, pues ya el diario peruano «La República» aseguraba en su día que se pagaban hasta 100.000 dólares al año por tal menester. Nada que objetar, pues, al titular antedicho y menos aún a tal curro. Pero no me digan que no invita la noticia a imaginarse la cara de estupefacción de los langreanos cruzándose por las calles con unos seres oliendo que te olfatearás.