Hace unos días, un periódico local publicó un artículo muy peculiar sobre el atropello fatal de Pavarotti, un pavo real que solía pasear su palmito por la zona alta de Oviedo con el orgullo y la satisfacción que les da a los pavos saberse atractivos y admirados. El artículo en cuestión titula: “Se murió en mis manos”. Y cuenta como un vecino de la zona quedó en shock al ver que el coche que lo atropelló se dio a la fuga.
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La edad del pavo
Publicado por
Juan Francisco Saenz
