Sobre el lenguaje de los políticos

Un periodista hace una pregunta muy concreta a una ministra y ésta responde con otro tema. El periodista vuelve a insistir en el asunto que ha planteado, pero ella le impide seguir hablando y le dice con voz de mando: ¡escúcheme! y prosigue con su discurso en la más pura línea del absurdo: ¿Dónde vas?… Manzanas traigo.