Leía con asombro un titular que hablaba de un cierre positivo por parte de la Empresa Municipal de Vivienda superior a 400.000 euros. Un remanente que irá destinado a provisiones. Una gestión económica digna de alabar si no fuera por la realidad que vive nuestra ciudad. La sostenibilidad representada en una cuenta de resultados es inversamente proporcional a la sostenibilidad que viven tantas familias en nuestro querido Gijón. Una insostenibilidad que degrada la posibilidad de contar con una vivienda a jóvenes, mayores, familias… donde desarrollar un proyecto vital.
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