Agilizar La Vega

Hablar hoy de La Vega exige una precisión básica: agilizar no es correr a ciegas, sino resolver primero aquello que condiciona todo lo demás. Y en La Vega hay una tarea crítica –o dos, si tenemos en cuenta la descontaminación– previa e ineludible: saber con rigor qué hay en su subsuelo. No como ejercicio académico ni como estrategia política, sino como condición necesaria para que cualquier proyecto urbano sea viable, legal y estable en el tiempo.