El minucioso y tenaz guarda de Medio Natural que con insistencia advertía de los movimientos irregulares que se producían en el entorno de la mina de Cerredo, José Manuel Carral, dio ayer la cara. Carral compareció ante la comisión parlamentaria que investiga si la administración autonómica pecó de falta de celo y el accidente en el que murieron cinco trabajadores el pasado 31 de marzo, cuando supuestamente extraían de manera irregular carbón en el tercer piso de la mina de Degaña, pudo haberse evitado.

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