Las madrugadas en Saint-Gobain Glass son momentos de alta tensión. En la del 22 de julio, por ejemplo, la bóveda del horno-float dejó temblando la planta que la multinacional francesa tiene en Avilés. Unos días después, este jueves mismo, el hambre se juntó con las ganas de comer y, entonces, el poco vidrio que había podido salir entre la primera y la segunda averías, pasó a cero. O sea, este jueves fue el último día en que salió al mercado un metro de vidrio «made in» Avilés. El comité de empresa lo explicó a su modo: «La incidencia producida en la noche de ayer no afecta de manera importante a elementos estructurales del horno, aunque se haya producido en la misma área, y se trata de una reparación que desde la compañía dicen saber cómo llevar a cabo, es más ‘convencional’».

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