El sucesor de Francisco tendrá ante sí —nuevamente— el reto de China. La difícil y opaca relación entre la Iglesia católica y el gigante asiático, que tocó niveles muy bajos durante el papado de Benedicto XVI y fue parcialmente recompuesta por Francisco, ha planeado en diversas de las sesiones de las reuniones precónclave que los cardenales han llevado adelante en los pasados días, en una semana clave para decidir quién será el nuevo pontífice. Un momento extremadamente delicado y de transición que Pekín no ha desaprovechado para maniobrar a su favor.

Publicado enOtros Última Hora
