Es una de esas fechas que no se olvidan, especialmente cuando se cumple un cincuentenario y los medios de comunicación, más allá de las interesadas celebraciones del gobierno actual, se zambullen en pleno en las aguas más o menos profundas de lo que fue la desaparición del general Franco, tras una agonía que sólo cabe desear a los más recalcitrantes enemigos.
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