Según mi acupuntora, en la medicina tradicional china el hígado está relacionado con las emociones, especialmente con la ira. Un hígado sano se traduce en paciencia, tolerancia y ecuanimidad. Un hígado bloqueado, en cambio, genera frustración, impaciencia y explosiones de furia, además de problemas digestivos y rigidez corporal. El hígado es un centro de energía espiritual cuyo estado físico impacta en el bienestar afectivo. Comparado con los órganos que le rodean, es una catedral del equilibrio. Y se trata de una víscera responsable. En caso contrario, su potencia es tal que podría acabar con todo el sistema digestivo en cuestión de segundos. Tiene, pues, también algo de bomba.

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