Un Papa hispano para un mundo herido

El nuevo Papa ha tomado el nombre de León XIV, y con él parece asumir, sin estridencias pero con claridad, un mandato que va más allá de la elección de un pontífice: restaurar la unidad y devolver la esperanza a este viejo y pícaro mundo. Su figura ya genera lecturas y expectativas, pero hay algo en lo que la mayoría de los observadores coinciden: es un Papa de continuidad, no de ruptura, aunque con acento propio.