La tradicional ofrenda floral ante el monolito, situado en la Senda de El Cervigón, que recuerda a las víctimas asturianas de los campos de concentración nazis, adquirió una reivindicación aún más especial, al conmemorarse los 80 años de la liberación del campo de concentración de Mauthausen. Y también para advertir de la importancia de recordar esa etapa histórica, para no volver a repetirse. «Los huevos de la serpiente del nazismo están ahí. Es importante anticipar que ese mal banal del neozanismo puede traer de nuevo las calamidades de los campos de concentración», resaltó el ensayista Guillermo Rendueles.

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