Tal vez porque pertenezco a una generación arcaica, la celebración de Halloween nunca me ha dado especial miedo. Si acaso, risa por los impostados disfraces, copiados de películas de terror adolescente, y fastidio de tanto niño quemando el timbre al grito de «truco o trato», que siempre te pillan sin caramelos en casa.
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Tiempo de terror
Publicado por
Juan Francisco Saenz
