El tirano ruso Vladimir Putin no tiene prisa en acabar su invasión de Ucrania porque cada día gana más terreno y el hombre de negocios Donald Trump, con despacho en la Casa Blanca, le deja hacer mientras le agasajan las dictaduras pérsicas con un avión-hotel de 400 millones de dólares y gana en criptomoneda e inmobiliario el pan de oro de sus hijos.
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