A veces el suicidio irrumpe de forma totalmente inesperada. Lo contaba en una reciente carta a la directora de ‘El País’ una madre cuyo hijo de 14 años se quitó la vida de forma abrupta. «La tarde anterior había venido su mejor amigo, jugamos al Monopoly y comimos pizza. Dani bromeaba y se reía. 24 horas más tarde la doctora del Samur nos comunicaba que había fallecido». La mujer, de Madrid, relata que el psiquiatra lo llamó suicidio «por impulso». «El médico de cabecera y las psicólogas, que tanto nos han ayudado, nos comentaron con gran preocupación que este tipo de suicidios está aumentando de manera alarmante. No hay indicios ni tristeza aparente», escribió.

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