El revestimiento antiadherente que tienen la mayoría de sartenes (pero también planchas de cocina, cacerolas y otros utensilios similares) que se comercializan en España no está, ni mucho menos, exento de algunos riesgos que pueden afectar a la salud humana. Hoy en día siguen vendiéndose artículos de este tipo en los que se han empleado ‘químicos eternos’, o ‘químicos tóxicos’, que es como se conoce a la gran familia de compuestos denominados PFAS (Sustancias Perfluoroalquiladas, en inglés). Se trata de elementos químicos de gran permanencia en el medio ambiente y también en el organismo humano, al que ya han llegado hace tiempo y para el que suponen un grave factor de riesgo.

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