La prensa de la época y estudios posteriores divulgaron o sostuvieron información sobre culpables y sospechosos que, a grandes rasgos, se pueden englobar en dos categorías: la mayoritaria apuntando como autores a los revolucionarios; la otra, minoritaria, señalando a la intervención de la aviación gubernamental, acusándola de lanzar directa o indirectamente (por desvío) una bomba o ráfagas de ametralladora. E incluso algún periódico de la época abrazó editorialmente una tercera vía con el titular «Los soviets confiesan que las atrocidades españolas son obra suya».

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