«¿Qué están haciendo?», se preguntaba una paseante, en la calle Anselmo Cifuentes, junto a la plaza de Europa, mientras observaba lo que un día fue el domicilio del pintor Nicanor Piñole, el histórico edificio de El Jazmín, convertido en escombros pero, aun así, repleto esta tarde de movimiento humano… y perruno. Lo que había era un entrenamiento de la Unidad Canina de Rescate del Principado de Asturias, que tiene su sede en La Morgal (Llanera) pero que aprovechó la situación del icónico inmueble gijonés para realizar una práctica. «Es una oportunidad muy buena para nosotros», señaló Elena Marcos, presidenta de la unidad. Los perros, especializados en la búsqueda de personas, pudieron así entrenarse para futuros escenarios. «Queremos que estén acostumbrados para cuando se caiga una casa de verdad», subrayó Marcos.

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