No volvió a pisar la calle desde que ingresó en la prisión de Teixeiro por el asesinato de su hija Asunta en septiembre de 2013. Las veces que Alfonso Basterra salió del centro penitenciario coruñés lo hizo para realizar las reconstrucciones del crimen y acudir a declarar en sedes judiciales o policiales, pero no logró ni un solo permiso de fin de semana desde que en 2018 solicitó el primero.

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