Un hombre «entrañable, lleno de humor y retranca, que cuando llegó imponía, pero luego fue una persona muy amable y cariñosa que dejó huella». Los fieles de las parroquias de San Juan Evangelista de Muñó y San Pedro de La Collada (Siero) se deshacían este domingo en halagos hacia quien fuera su párroco durante quince años, Manuel Suárez Peñalosa, fallecido a los 82 años de edad hace un mes.

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