Modric era Peter Pan

Se marcha un futbolista singular, un jugador que ha marcado una época, el Peter Pan de las últimas décadas: Luka Modric, el croata incombustible, el mineral radioactivo. Podría decirse que Modric supo convertirse en una “tierra rara”, un componente químico difícil de encontrar y de improbable sustitución. El capitán de Croacia era la última coca-cola en el desierto: un 10 capaz de crear como un 8 y de defender como un 6. Un estratega de etiqueta que podría desvestirse del esmoquin y convertirse segundos después en un implacable perro de presa. ¿Cómo no iba a ser capaz de sortear con éxito campos de fútbol plagados de minas quien de niño escondió el balón de las balas de la guerra?