Menos Nostradamus

Que sí. Que éramos la mejor sanidad del mundo. Llega la pandemia y el primer zasca. Porque después de repetirlo hasta la saciedad, resulta que no había mascarillas ni respiradores, ni guantes, ni personal, algo que notamos aún años después, cuando fácilmente puedes morirte antes de que te toque vez en el especialista. O vemos cómo nuestros hijos, las víctimas de las secuelas mentales que trajo el mayor aislamiento de menores de toda Europa, se quedan esperando meses por profesionales de salud mental que puedan atenderles. Éramos los mejores. Y de la noche a la mañana nos convertimos en el peor país del mundo en gestión de crisis sanitaria, con la opinión de los expertos, que apuntan a que «existían problemas persistentes en el sistema sanitario, como la falta de protocolos, o fallos de coordinación». En esa sí que son expertos. Es genial. ¿Pandemia? Que gestionen todo las Comunidades Autónomas, dana, por supuesto, también. Desastre y caos eléctrico, que pidan la activación del nivel de emergencia, ese que nunca activa, the boss, porque lo que quiere es no tomar decisiones que le puedan hacer ojeras en su linda cara. Que se arreglen todos sin el gobierno… Y ya se sabe, si quieren ayuda, que la pidan… Mejor de rodillas. Que callen, por Dios. Porque hemos oído cientos de veces que la nuestra era la red eléctrica mejor del mundo, que jamás podríamos sufrir un apagón, y zasca en toda la jeta. País paralizado, presidente del gobierno 6 horas también en shock (tuvo que darle un chungo, que si no, no se entiende) y a la presidenta de la Red eléctrica, esa que cobra medio millón al año por estar más de 48 horas missing, para aparecer diciendo literalmente que no sabía qué había pasado. Pero, palabrita del niño Jesús, no iba a volver a pasar, como ya auguró hace unos años, eso, que no pasaría en la vida. Y así estamos. Con estos Nostradamus, saliendo cada poco para decirnos que tranquis, nada se mueve bajo el sol sin que ellos lo prevean. Siguen insistiendo, cómo no, que no hay nada reseñable en la adjudicación del curre del hermanísimo y ya van por 2 cargos de prevaricación y tráfico de influencias. Pero ya sabemos que como adivinos, no les va nada bien. Que se callen de una vez, o mejor todavía, que se vayan, que dejen el sitio a quienes de verdad gobiernen con aciertos y errores, por supuesto, pero sin tantas mentiras que hacen que pensemos que están convencidos de que estamos tontos y abducidos por falsos profetas, que no hacen más que decirnos lo bien y lo seguros que estamos bajo su protección, mientras rezamos para que el kit de emergencia no se convierta en un elemento fundamental en nuestras casas y en nuestras vidas. Que se callen.