La agresividad de la avispa velutina y la deshidratación de un verano sin lluvias han dejado escuálidas las colmenas asturianas. Los siempre laboriosos apicultores de Aller estiman que este año la producción del dulce néctar ha caído aproximadamente a la mitad. Si en ejercicios anteriores la cosecha superó las 25 toneladas, los productores calculan que la actual campaña dejará entre 12 y 13.

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