Todo aquel que es usuario habitual de la líneas de trenes París-Orléans-Limoge-Toulouse y Clermont-París sabe que son sinónimo de retrasos, cancelaciones de última hora e importantes incidencias. Llevan años pidiendo al Gobierno una solución para estas «líneas devastadas» porque sus pasajeros se sienten «abandonados». Ante tal hartazgo, este martes 400 manifestantes, junto con autoridades locales, viajaron hasta París en estos trenes –ya bautizados como los «trenes de la ira»– para protestar contra la inacción del Ejecutivo y reunirse por la tarde con representantes del Ministerio de Transportes.

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