Pablo Cortés se llevó una desagradable sorpresa este miércoles mientras técnicos de una compañía de fibra óptica estaban realizando la instalación en su domicilio de La Fresneda, en Siero. Al levantar la tapa de la arqueta donde se encuentra la acometida, tanto los técnicos como Cortés observaron que roedores se habían comido los cables. «Estaban totalmente roídos, habían roto toda la cubierta de protección y habían dejado el hilo de la fibra al aire», apuntó.

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