El llamado «Espíritu Olímpico» se basa en tres valores fundamentales: excelencia, amistad y respeto. Y es que el objetivo no es solo competir, sino superarse a uno mismo, convivir con los demás desde la diversidad y practicar el juego limpio. Esa llama olímpica, aunque simbólica, también llegó este martes a Llanes, donde más de 300 escolares participaron en la sexta edición de sus particulares Olimplayas.

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