Pepín Martínez tomaba este martes una caña con un amigo en la terraza de una cafetería de Riaño, en Langreo. Buena temperatura, cerveza fría y charla equivalen para cualquier fumador a encender un cigarrillo. Pero la escena tiene las horas contadas. A la vuelta de la esquina está la entrada en vigor de la ley del Tabaco, cuyo anteproyecto se acaba de aprobar en el Consejo de Ministros. Es muy restrictiva y entre otras prohibiciones recoge la de fumar tabaco, además de cigarros electrónicos, incluido el vapeo, en numerosos lugares al aire libre: conciertos, teatros, cines y otros espectáculos públicos; centros universitarios y de formación de adultos; piscinas de uso colectivo y recintos deportivos; así como exteriores de bares, restaurantes, salas de fiesta y establecimientos de juego.

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