El Sella se convirtió este domingo en un elemento conciliador entre el disfrute joven postuniversitario y los duros estudios del MIR. Casi 1.100 aspirantes a médicos se dieron cita en el río para atravesar a paladas el puente Emilio Llamedo que divide Parres y Cangas de Onís, y dar el pistoletazo de salida a seis meses decisivos para su futuro laboral.

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