Las Cuencas ya han cumplido en su totalidad con el rito pagano que despide el invierno a la espera de la llegada de la primavera. Lo han hecho, eso, sí, bajo un toldo de paraguas, con agua en el valle y la nieve asomando en lo alto de los montes. Pola de Lena puso el broche final a las celebraciones de carnaval en los valles mineros. «Somos los últimos, pero los más animosos, asegura Javier Valdés mientras paseaba con su nieta, él luciendo un antifaz y la pequeña un vestido de bruja. Pocos vecinos se quedaron este domingo en casa pese a que el tardío Antroxu se empeñó en disfrazarse de fiesta gélida. El Ayuntamiento había anunciado un desfile multitudinario y la gente cumplió.

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