En Múnich ha acabado una Conferencia Internacional de Seguridad que, visto lo visto, da paso a un periodo de una gran inseguridad mundial. Quizás por eso el responsable máximo de esa conferencia lloraba desconsolado al dar por clausurado el evento. «Putin huele la debilidad, sólo entiende la fuerza», decía Christoph Heusgen, presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich. «Después del discurso del vicepresidente Vance tenemos que temer que nuestra base de valores comunes ya no sea tan común», ha añadido. Y justo antes de terminar su discurso de cierre, el veterano diplomático alemán se desplomaba.

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