Esto está muy lejos. Tailandia, uno de esos países, como Indonesia, repletos de motos, bueno, más ‘scooters’ que motos, ha decidido convertirse, a base de dinero, ilusión e imaginación en el país que, no solo recibió con los brazos abiertos a MotoGP, hace 15 días, en una impresionante presentación del Mundial por las calles y plazas de Bangkok, sino en el punto final de la pretemporada, con dos días de entrenamiento en el caluroso trazado de Buriram y, por descontado, convirtiéndose, a partir de hoy y hasta el domingo, en el anfitrión del primer GP de 2025, todo un lujo, reservado hasta no hace mucho al millonarísimo Catar.

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