Ginkgo Advisor, el fondo propietario de la Fábrica de Gas, emprendió hace unas semanas la segunda fase de descontaminación, demolición de los elementos no protegidos que se encuentran en estado de ruina y el movimiento de tierras para limpiar el subsuelo. Unas labores que ya encaran su tramo final y que se extenderán hasta julio, con un presupuestos total de 6,6 millones de euros. Al mismo tiempo, los dueños del suelo preparan la documentación para solicitar la declaración en ruina de la marquesina, llena de amianto y en mal estado de conservación, tal y como detallan fuentes cercanas a la operación. Con esta declaración podrían afrontar el derribo de este elemento protegido y avanzar con el proyecto. La idea de Ginkgo en la antigua fábrica de gas es la reconversión del un recinto degradado abandonado en un conjunto con 150 viviendas y zonas verdes en las que se plantarán árboles de especies autóctonas. En el espacio de uso público que gana la ciudad quedarán integrados algunos elementos históricos del que un recinto industrial de referencia. Entre ellos, el gasómetro, la nave de la Popular Ovetense, el edificio de Vaquero Palacios, la chimenea y el depósito elevado.

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