El edil del Grupo Municipal Socialista Tino Vaquero y el concejal de Tráfico, el forista Pelayo Barcia, volvieron ayer a cruzarse acusaciones a cuenta de la zona de bajas emisiones de La Calzada. El primero alertando de la posibilidad de que Gijón tenga que devolver los casi siete millones de subvención recibidos para este proyecto – y otros de movilidad que iban en el mismo paquete–al no tener la ZBE operativa y el segundo rebajando ese impacto al simple «deseo excesivo del señor Vaquero de que Gijón se ve obligado a devolver las ayudas y de que el Ayuntamiento imponga sanciones a vecinos que no pueden permitirse el cambio de vehículo».

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