Leónidas Laborde, conocido cariñosamente como el «Viejo Leo», estuvo en un salón de juego de La Corredoria la noche anterior al hallazgo de su cadáver, que apareció alrededor de las diez de la mañana del pasado 20 de diciembre en la cocina del piso en el que trabajaba como interno para ejercer como cuidador de Óscar Sánchez, «Oscarín», un vecino del barrio diagnosticado de esquizofrenia, con una discapacidad del 65 por ciento, que permanece en la cárcel como sospechoso de haber sido el autor de la puñalada mortal que presentaba el fallecido a la altura del corazón. El informe policial, al que ha tenido acceso este diario, recoge que la presencia de la víctima en el salón de juego echa por tierra la declaración de «Oscarín», que declaró haber cenado en casa con su cuidador a las nueve de la noche, haberse ido a la cama a las diez y tener constancia de que el «Viejo Leo» se había acostado a las once. «Existe una contradicción», recoge el informe.

Publicado enOtros Última Hora
