Hubo un tiempo en el que las visitas a la torre gótica de la Catedral estaban restringidas únicamente a los abonados y durante un tiempo muy determinado: de noviembre a enero. Los grupos eran reducidos y las plazas se agotaban casi al mismo tiempo que se podían reservar. Esto es cosa del pasado. El 1 de agosto se cumplieron tres años desde la subida de los 184 escalones se abrió a todos los ovetenses y turistas. Fue gracias a la inversión de 100.000 euros acometida por el Ayuntamiento para lograr la plena accesibilidad. La iniciativa ha sido todo un éxito. Sus majestuosas vistas al cielo de Oviedo y su increíble sonido –la experiencia permite escuchar a Wamba, la campana en activo más antigua de Europa– han atraído en estos 36 meses a casi 20.000 personas.

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