La opinión sobre los incidentes en el derbi: El borracho y el tabernero

La opinión sobre los incidentes en el derbi: El borracho y el tabernero

Pues nada, que no hay manera de tener un derbi en paz. Si no hay lío en el césped, lo hay entre directivas, y si no, con los energúmenos de turno. El último partidazo (ja, ja, ja) de la madreñina «furgolística» nos dejó la «crisis de los papeles» y ese agujero espacio-temporal que provocó un caos de dimensiones bíblicas a la hora de que buena parte de la afición del Oviedo pudiera acceder al estadio. En la orilla azul del Pomotac no hay quien no haya sufrido o no conozca a alguien que padeciera los rigores de las aglomeraciones que se desencadenaron por unos minutos de retraso aquí y un control policial allá.