En una sala del Centro Asturiano de Caracas, un hombre cuenta que su esposa se ha operado de un cáncer de estómago. En Venezuela, el tratamiento posoperatorio sale a unos cien euros por toma; la sesión de quimioterapia son 5.000 que de ninguna manera se puede permitir. Ha construido en su país de acogida una buena red de familiares y amigos, “porque ese apoyo mutuo los asturianos expatriados normalmente lo tenemos”, pero no da para tanto y su necesidad no espera… Se lo está diciendo a Covadonga Díaz y Helena Varela, que son trabajadoras sociales en el exterior adscritas a la Dirección General de Emigración y Políticas de Retorno del Principado y que han viajado hasta aquí para escuchar y acompañar, para atender y ayudar en lo posible a resolver las urgencias de la doliente comunidad asturiana en el país caribeño. Sus visitas periódicas a este y otros destinos similares les han hecho saber que con frecuencia se les presentan casos duros, “de esos que te llevas contigo”, de los que ilustran la clase de dificultades que han venido a tratar de aliviar y que de algún modo también dan sentido a su trabajo.

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