La juerga es la nota dominante y nadie (o casi) tirita. Los navegantes se aventuran tal cual lobos de mar a surcar las “folixeras” aguas de Avilés. Y entre el público: chubasquero amarillo, chubasquero verde, botas de agua, fundas para los móviles… Las carrozas, entre tanto, compiten por un primer puesto: no gana el que llega el primero sino la peña con el artilugio más trabajado y original. En la parrilla hay de todo un poco: relojes para viajar atrás en el tiempo, cohetes, dragones, castillos… Hay también una sala para bailar, para volver a aquellos años veinte; está Darth Vader con “Los Sidrones”…

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